En el Consorcio de Gestión, la prevención se consolida como el eje central para garantizar operaciones eficientes y proteger la integridad de todo el capital humano.
En la dinámica diaria de la actividad portuaria, la precisión y la seguridad son dos caras de la misma moneda. Entendiendo que la complejidad de las operaciones logísticas conlleva riesgos intrínsecos, nuestro Puerto reafirma su compromiso con la implementación de estándares internacionales de seguridad y la capacitación permanente de sus cuadros técnicos y operativos.
La seguridad como valor innegociable
Para el Consorcio, la seguridad no se limita al cumplimiento de un reglamento; es una cultura profesional que atraviesa todos los niveles de la organización. La aplicación rigurosa de normas, el uso correcto de los Elementos de Protección Personal (EPP) y el respeto estricto por los procedimientos establecidos son los factores que permiten reducir la siniestralidad y asegurar la continuidad de las operaciones.
«La seguridad protege la vida de los trabajadores y garantiza la sostenibilidad de nuestra actividad. Por eso, el rol de cada integrante de la comunidad portuaria es fundamental para el éxito colectivo», destacan desde la gerencia operativa.
Capacitación y formación continua
Uno de los pilares de nuestra seguridad es la información y el entrenamiento constante. A través de programas de formación técnica y simulacros, nos aseguramos de que todos los sectores del puerto —desde el personal administrativo hasta los operarios del muelle y estiba— conozcan y apliquen los protocolos de respuesta y prevención.
Un puerto moderno es, ante todo, un puerto seguro. Al invertir en formación y tecnología aplicada a la seguridad, el Consorcio no solo cumple con su rol institucional, sino que también fortalece la competitividad del puerto frente a los desafíos del comercio exterior.
El compromiso es claro: en nuestro puerto, la seguridad no se negocia.