Cerca de 50 niños, niñas y adultos participaron de una jornada especial para conocer de primera mano el lugar donde trabajan sus padres y madres.
El pasado sábado, el Puerto San Nicolás abrió sus puertas de una manera diferente: recibió a las familias de sus trabajadores y trabajadoras para compartir una jornada de encuentro, aprendizaje y cercanía.
Cerca de 50 niños, niñas y adultos recorrieron distintos espacios del Puerto y pudieron conocer cómo es el lugar que forma parte de la vida cotidiana de sus familias.
Conocer el Puerto desde adentro
Uno de los aspectos más significativos de la jornada fue que fueron los propios trabajadores y trabajadoras quienes asumieron el rol de anfitriones.
Cada uno pudo contarles a sus hijos e hijas qué hace, cómo es su trabajo y qué sucede diariamente en el Puerto. De esta manera, los espacios de trabajo se transformaron también en lugares de encuentro y transmisión de experiencias.
Durante la recorrida, las familias visitaron el taller, el muelle y diferentes sectores vinculados a las operaciones y la seguridad. También conocieron el trabajo que se desarrolla en la balanza y recorrieron el Vivero de Plantas Nativas.
La propuesta permitió acercar a los más chicos a una actividad productiva que forma parte de la identidad de San Nicolás y que, muchas veces, conocen solamente a través de lo que escuchan en sus hogares.
Una experiencia que vuelve a unir generaciones
Nuevas generaciones volvieron a recorrer el Puerto de la mano de sus familias, recuperando una propuesta que forma parte de la historia de la comunidad portuaria.
Así, el encuentro permitió tender un puente entre generaciones y compartir una misma historia desde un nuevo lugar: el de los hijos e hijas que pudieron conocer dónde trabajan sus madres y padres.
Familia y trabajo, una misma historia
La jornada fue una oportunidad para compartir, aprender y acercar dos dimensiones que forman parte de la vida cotidiana de quienes trabajan en el Puerto: la familia y el trabajo.
Abrir las puertas del Puerto a las familias también significa compartir lo que sucede puertas adentro, poner en valor los oficios y tareas que hacen posible cada jornada y fortalecer el sentido de pertenencia de quienes forman parte de la comunidad portuaria.
Una jornada para conocer el Puerto desde otra mirada: la de quienes lo viven todos los días y ahora pudieron compartirlo con sus familias.



